La gastronomía callejera de Vietnam desde hace mucho tiempo se ha convertido en un rasgo cultural distintivo que atrae no solo a los locales, sino también a numerosos visitantes internacionales. Muchos viajeros europeos que llegan a Vietnam se sienten fascinados por la diversidad, el sabor intenso y el ambiente cercano de los pequeños puestos callejeros.
Uno de los platos más famosos es el phở, símbolo de la cocina vietnamita. Muchos visitantes europeos quedan impresionados por su caldo claro, con un dulzor delicado proveniente de huesos cocidos lentamente y el aroma de especias como la canela y el anís estrellado. Les gusta especialmente poder personalizarlo con lima, chile y hierbas frescas al gusto.

El bánh mì vietnamita también sorprende a muchos occidentales. Su corteza crujiente y miga suave combinadas con rellenos variados —paté, carne asada, chả lụa, encurtidos, hierbas aromáticas— son consideradas una fusión perfecta entre la cocina francesa y vietnamita. Muchos viajeros bromean diciendo que el bánh mì es “el mejor sándwich que han probado en Asia”.

El bún chả de Hanói deja una impresión duradera gracias a su carne asada sabrosa, salsa para mojar equilibrada y los fideos frescos acompañados de hierbas. Muchos viajeros europeos destacan el encanto de los pequeños locales con mesas y sillas de plástico bajas donde todos se sientan juntos y conversan animadamente.

En el sur, el cơm tấm de Saigón y el hủ tiếu gõ son platos muy elogiados por su sabor único y su precio accesible. A muchos visitantes occidentales les encanta pedir la comida directamente de los carritos callejeros y escuchar el característico golpeteo de los vendedores de hủ tiếu por la noche.
Además, bocadillos como el bánh tráng trộn, los gỏi cuốn y los postres chè entusiasman a los viajeros europeos. Ellos valoran la frescura de los ingredientes y la forma en que cada plato equilibra sabores ácidos, picantes, salados y dulces.
Más allá de la comida, la cultura gastronómica callejera de Vietnam seduce a los visitantes por su ambiente abierto, acogedor y lleno de vida. Es un espacio donde la gente se reúne alrededor de pequeñas mesas para charlar, compartir y conectar. Muchos viajeros europeos comentan que la experiencia de comer en la calle en Vietnam no solo satisface el paladar, sino que también les ayuda a comprender mejor la vida y las personas de este país.

